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El éxito de todo inversionista se basa en una buena educación financiera, y es por esto que hemos preparado para ti diversos materiales, tanto escritos como audiovisuales, que sin duda te aclararán muchas dudas sobre el mercado inmobiliario para que puedas invertir de manera inteligente.

¿Existen diferencias entre las deudas malas y deudas buenas?

Cristian Lecaros el 23 marzo 2017

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Se calcula que al menos un 73% de las familias chilenas tiene alguna deuda, por lo que aprender a distinguir las buenas de las malas es vital para poder manejarlas y tomar mejores decisiones financieras.

Pero, ¿qué es una deuda?

En términos económicos, se entiende por deuda a la obligación que una persona tiene de pagar por un servicio recibido, dentro de un plazo determinado. A pesar de que en ocasiones pueden llegar a acumularse y generar inestabilidad financiera, la clave para manejarlas se encuentra en cómo las administremos. Si lo hacemos bien, éstas incluso nos reportarán beneficios.

Las deudas buenas

Una deuda buena, en términos simples, es aquella de la que obtendremos más beneficios que pérdidas, ya sea porque lo adquirido aumentará su valor con el tiempo, generará ingresos o bien, podría eventualmente venderse por un precio superior al pagado.

El ejemplo más claro de una deuda buena son los bienes inmuebles. Muchas personas se endeudan en créditos hipotecarios a fin de arrendar las propiedades adquiridas y obtener así un ingreso extra, e incluso pagar con ello mes a mes el monto solicitado.

Otros tipos de deudas buenas son los créditos para iniciar un negocio, cursar estudios superiores o un préstamo para adquirir un vehículo que sirva como taxi o colectivo.

 

Las deudas malas

Por otro lado están las deudas malas. Estos son todos los compromisos financieros que adquirimos para acceder a bienes o servicios que no podemos pagar. Por lo general, se tratan de objetos que no necesitamos y que terminamos cubriendo en muchos años plazo (con grandes tasas de interés añadidas), produciéndonos así una gran pérdida en lugar de ganancias.

Un ejemplo de deudas malas sería comprar un automóvil último modelo mientras aún estás luchando por pagar tu casa: probablemente tu sueldo no alcanzará para ambas cosas y deberás repactar o renegociar, agrandando más el monto a cubrir.

Como ves, las deudas buenas pueden ser excelentes aliadas para impulsarte en la vida, siempre y cuando las manejes con inteligencia.

Nuevo llamado a la acción

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